Aquella madrugada venía de nalgas, Toni el camarero, no atinaba con la música, hay veces que cuanto más conoces la música más dudas te genera, Toni pincha por impulsos y aquella noche estábamos solos en la barra capitoné del Jaque, sin personajes el Jaque es más aburrido que el electroencefalograma de un cadáver.
Sin embargo, a Toni las circunstancias le pueden apretar pero jamás lo ahogan, las notas de “No more lonely nights” algo así como “No más noches solitarias” empezaron a dar calor al frio ambiente del Jaque, una balada maestra del año 84 escrita e interpretada por Paul McCartney que por arte y magia, se vio interrumpida por el son del batir de las puertas del Jaque, Frida, un monumento, un templo egipcio, que levantaba tanto odio entre las mujeres del barrio del Realejo como admiración entre sus maridos, volvía al Jaque después de mucho tiempo.
Frida en realidad era Carmela y se definía a si misma como una viajera de mundos sensuales, el apodo le venía desde su más tierna adolescencia por la abundancia de vello que le otorgaba una relevancia especial a sus rasgos, recuerdo, que la unión de sus piernas era como un precioso osezno pardo tumbado al sol.
Frida hubo un tiempo en que levantó en mi muchos sentimientos y algún que otro músculo, no podía ser menos que aquella madrugada al entrar al Jaque, se acercara a mi rincón me besara los labios y tomara asiento...
Toni se abotonó el chaleco de solapas de raso negro y se recolocó la pajarita fucsia, me guiñó un ojo y pinchó “Volver” de Carlos Gardel, la madre que lo parió...
Frida era como un theremin, no necesitaba que la tocaran para que se le mojaran las bragas, solo con verte hacer el gesto de colocarte bien el paquete se le cerraba la mente y se le abrían las piernas, pidió un Jagermeister, un licor de hierbas utilizado en la época hitleriana de la Alemania nazi como anestésico, encendió un Dunhill International y me dijo:
-Solo...
-No sabes cuantas veces se me han arrugado las yemas de los dedos pensando en ti, quiero que vuelvas a mi al menos esta noche y me devuelvas aquella magia de los sentidos.
-Mi último amante Solo... continuó diciendo, era tan malo y aburrido que me daba tiempo a pintarme las uñas mientras me comía el coño
Frida tenía más peligro que hacerse un selfie al borde de un acantilado, me perdía la forma como, luego de hablar, se mordía el labio inferior.
Con una leve sacudida de la pierna que tenía cruzada encima del taburete, se descalzó la sandalia “Birkenstock”, los dedos hábiles y traviesos de su pie empezaron a escalar lentamente desde mi rodilla hacia arriba...
Toni el camarero, que no deja pasar la menor ocasión para lucirse, advirtió a la primera que mi temperatura iba en aumento y pinchó a Marvin Gaye “El Principe del soul” estadounidense con “Sexual healing”, tema que según un estudio del psicólogo musical Daniel Müllensiefen fue elegido como la mejor canción para animar a tu pareja a hacer el amor.
Donde no haya un Jaque habrá que inventarlo o no merecerá la pena vivir, pensé...
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