viernes, 17 de abril de 2020

MADRUGADAS DEL JAQUE... ENTRE ÁNGELES



   La crisis pasada va a ser un juego de niños comparada con la que llega de la mano del COVID19, estamos de vuelta a la pobreza, esta vez no es aquello de: «Yo no veo la crisis por ningún lado», entonces, los bares estaban tan llenos como lo habían estado toda la vida y eso era un marcador de que «España va bien», - que diría Aznar, otro que tal baila- pero ahora, los bares son los primeros a los que el virus de la corona ha tocado y hundido y serán los últimos en salir a flote, ahora no tenemos referencias para saber si al que está al lado, le queda un duro en el bolsillo o un murciélago colgando de sus garfios , por lo que la decepción será generalizada y esperemos que no le suceda el pánico y entremos en barrena.
  Una rata como Bugs Bunny se pasea ante mis castellanos Yanko sin mácula a paso de moviola por la calle Rodrigo del Campo, ya no corren despavoridas como antes, encima, te miran desafiantes, ahora el intruso eres tu, pronto el Mauror, si no se levanta el confinamiento, será el templo de Deshnok
  Toni el camarero, está preparado para una madrugada más, el Jaque es ese istmo que une el desasosiego con la esperanza de que todo vuelva a ser lo mismo que antes o al menos mantenga algún parecido.
  Cuando atravieso el umbral del pub de los sueños, la banda musical la pone el mismísimo Toni cantando a capela a lo Diego Torres «Color esperanza» «Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse los miedos» este Toni no tiene fin...
  Hay un tipo de mujeres por las que siempre he perdido el pulso, el sueño y otras cosas inconfesables, son como un cóctel equilibrado de ambición, sensualidad y peligro, se que hacen daño pero nunca me ha importado, es como si algo me empujara a huir hacia ellas, Celia volvía al Jaque...
  Celia cruzó el patio ajedrezado del Jaque tumbando a su paso peones, caballos y alfiles, nada más entrar ya ganaba la partida con una «celada de apertura» sensual , aquella noche envuelta en su boa de plumas rojas iba vestida de argumentos para echar un buen polvo, no pararía hasta dar jaque mate al Rey.
  Cuando llegó a mi rincón, ya tenía su doble Talisker servido, uno de los mejores whiskies de malta isleños del mundo, siempre renegaba del ron, decía que era para las preñadas, metió el meñique derecho dentro del vaso «Tumbler» y se tocó detrás de las orejas y en la coyuntura de los brazos al más puro estilo Chanél 5, después dio un largo trago.
   Me tiró de la mascarilla hasta ponerme las orejas de Topo Gigio y la soltó de golpe, el chasquido se confundió entre sus risas y mis maldiciones, luego la apartó y saltándose el protocolo sanitario del estado de alarma, me dio un beso con sabor a turba ahumada irlandesa que hizo temblar hasta las zapatas de los viejos cimientos del Nº3 de la Placeta Berrocal, sede del Templo del Mauror.
  -Como está mi Solo- dijo acomodándose en la banqueta giratoria
 -Estoy que me salgo nena no hay más que verme, estoy en boca de todas, no se habla de otra cosa en el Realejo, y tú? que es de tu vida.
  -Mirame a la cara ¿que ves?- me contestó preguntando
  Toni se había acercado a servirme mi tercer Four Roses de la noche y al oír la pregunta contestó por mi...
  -Veo una mujer casada y aburrida -necesitas cometer una traición- dijo guiñándole un ojo, hay que decir que Toni quería a Celia con devoción, decía, que Marga era la Reina Blanca y Celia la Reina Negra, las dos daban un baño de glamour al Jaque.
  Celia me miró a los ojos con un brillo especial, pero de Celia se puede esperar todo, es difícil descifrar su mirada, igual quería dar a entender que Toni había dado en el clavo, o simplemente era, que al descruzar las piernas se liberó de un pellizco en sus labios mayores...
  Toni se fue al picú decidido a calentar el aire y pinchó uno de lo grafitos con más carga sexual jamás registrado «Let's get it on» de Marvin Gaye, «vamos cariño deja de dar rodeos y hagámoslo, vamos a amar», cantaba...
  Celia es una preciosa mulata cubana pegadiza como un vicio y fascinante como un sueño, devota de la Virgen de la Caridad del Cobre, siempre lleva una gran cruz de oro colgada al pecho con la esfinge delante de la patrona de Cuba y eso le dio el sobrenombre de Celia Cruz, por ello era  conocida en el barrio, además de por su ambición. Era un secreto a voces que Celia últimamente se las tenía con un importante mafioso de la ciudad, su negro sabrosón con su trabajo de gorila en la puerta de la Mae West, daba el ancho de hombros pero no el largo de cartera.
  Aquella madrugada Toni le abrió la puerta a Carlo Stallone, no era un tipo bienvenido en el Jaque, pero le franqueó la entrada ante la posibilidad de una llamada anónima a la policía denunciando la actividad clandestina si no lo hacía.
  Carlo descendía de un famoso gánster italoamericano que murió en el corredor de la muerte esperando que se cumpliera su sentencia, un tipo mezquino, cobarde, envidioso y bocazas, las peores condiciones que se pueden dar en un mafioso que no tenía reparo alguno en afilar el borde de su cuchillo en cualquier garganta ajena mientras silbaba New York, New York siempre que a su víctima lo tuviesen atado de pies y manos.
  Pero para un jefe de una banda mafiosa tan importante es ganarse a pulso una reputación como saber mantener las distancias ante sus enemigos y esto, fue lo que Carlo no supo hacer al meterse aquella madrugada en un mal jardín cuando abordó a Celia al dirigirse al lavabo.
  Celia presa de su ambición por el dinero y el placer, vio la jugada perfecta ante el mayor enemigo de su amante, otro asesino con franquicia propia, ese sería su jaque mate al Rey esa madrugada, tenerlos a los dos entre el ébano de sus piernas.
  Pero alguien hizo una llamada y la partida dio un giro inesperado, un jaque mate en dos movimientos, el jaque mate más rápido y letal posible en el juego del ajedrez, el conocido como «Mate del loco» puso fin a la aventura más osada conocida en la historia del Jaque.
  A Bugs Bunny no le gustó el sabor a turba ahumada irlandesa y saltando por encima de la cruz de la Virgen de la Caridad del Cobre, certificó la muerte de Stallone al lamerle, mientras meaba el corte de su cuello, su último aliento.
  No es del todo exacto que el sexto sentido sea cosa de mujeres, esa madrugada como siempre con la penúltima copa mientras se hace arqueo de caja, unas veces Toni pone su música, ayer tocó Sinatra creo recordar, hoy, -ajeno al fatal desenlace- conocedor de mi pasión por Freddie Mercury, el picú del pub de los sueños se dejaba acariciar por las corcheas del tema «The March of The Black Queen, -La marcha de la reina negra-»
  «Abre tus alas, eres un ángel» A un ángel le cantaba otro, un canto entre ángeles...

martes, 14 de abril de 2020

MADRUGADAS DEL JAQUE...CAMBIO REZOS POR JADEOS



   Tengo que hacer limpieza en casa, a veces creo que sufro síndrome de Diógenes, guardo servilletas escritas hasta en el tostador del pan, algunas amarillentas y fechadas de hace veinte años -cosas de haber vivido y escrito lo suficiente-, relatos que acaban truncándose o amagos de historias que cedieron el paso a otras que corrían más deprisa o suscitaban más interés en ese momento.
   Fue anoche a la hora de salir, llovía callada y mansamente y hacía cierto repelús, lo que me obligó a volver a meter la llave en el portal de casa y subir para cambiar mi habitual chaqueta blazier azul marino por una parka Jack&Jones verde que me compré para navidad en Amazon a buen precio y apenas la había usado un par de veces.
  Ya de camino al Mauror por la calle Aguado, advertí en uno de los bolsillos, un puñado de servilletas arrugadas con el logo de mi querido pub Jaque, mi vista ya cansada y en la penumbra de la noche, apenas me aclaraba algunas de las letras que había escritas, mis gafas de cerca opté hace tiempo por dejarlas bajo la barra al salir cada madrugada del pub en vista de que me duraban tres días desde que las compraba hasta que las perdía, solo alcancé a leer en una de ellas: «Isabel la Católica»
  Isa «la Católica» es una mujer limpia, fresca y agradable a la vista a pesar de sus cincuenta largas primaveras que ni mucho menos aparenta, y en contra de la fama que se le otorga a la titular de su apodo. Eso si, es una beata de comunión diaria, con un pasado turbio que pocos conocen, a la que el Padre Carmona tiene en alta estima y en el punto de mira del pernil de su pantalón, siempre la nombraba en la homilía de cada día como la católica de más fervor y devoción del barrio intentando ganar sus favores, cosa que dio lugar a que la parroquia -que necesita de poco- enseguida le colocara las banderillas y desde entonces pasó a ser Isabel la Católica, que poco conocían a Isa...
  Isa estaba casada con un tipo 15 años mayor que ella que se llama Ataulfo pero le dicen “Ataúl” -ya veréis porqué-, es un ejemplar de carácter ácido y perfil fúnebre y cerúleo, seguramente, contagiado por la naturaleza del negocio que regentaba, Fedegran (Féretros de Granada) una empresa familiar de construcción de ataúdes.
  Eran los inicios de la masacre del coronavirus y un ataúd de gama estándar -sin tunear- estaba más solicitado en el mercado que un Seat León por lo que hubo que doblar turnos de trabajo y se podía decir que Ataúl vivía día y noche en la fábrica.
  De esta manera, Isabel solo encontraba consuelo en las lecturas bíblicas, las homilías y la eucaristía de Santo Domingo.
  Aquella noche Isabel la Católica salió de casa a defender su corona...
  Cambió el misal por un paquete de More filters box, -un cigarrillo que la marca R.J Reynolds Tobacco Co. creó para uso exclusivo de mujeres pantera- y su rosario se había convertido en un precioso collar de perlas de agua salada que realzaba su cuello de cisne a lo Grace Kelly, dio los toques oportunos en la base de la aldaba del portón trasero del Jaque y las puertas del cielo se abrieron para ella.
  Se vino derecha a mi rincón pidió un «Sweet Bocas» una bebida que contiene una alta dosis de tequila mezclada con licor de melón y crema batida, que dicen estimula el deseo sexual, esa yegua no necesitaba ser espoleada...
  Saco un More del paquete e hizo girar el taburete hasta encararse a mi, me pidió fuego al tiempo que la punta de su zapato, KittenHeels de Michael Kors rojo, se colaba entre mis rodillas y me dijo:
  -Hola Solo, que bien te conservas cabrón, no tienes una mala arruga que leerte.
  -Hola Isa yo me amarro la piel en los codos para que quede estirada, sería muy comprometido para mucha gente, que se pudiera leer mi rostro, -imagina por un momento- que el lector fuese tu marido.
  -Ese solo sabe leer las esquelas de sus clientes- Dijo mientras se reía y me preguntaba si aún tenía en usufructo la llave de la 108 del Hotel Albero.
  -¿Sabes una cosa Solo? -continuó diciendo- He cambiado mi vida, he ajustado mis cuentas pendientes con Dios, ahora nos llevamos bien, pero después de unos años, veo que ni la fe, ni el fúnebre de mi marido cubren todas las necesidades que una mujer necesita, me vendría bien cambiar por una noche el rezo por el jadeo
  Toni puso a prueba su viejo picú, el grupo punk Ska-P asaltaba el Jaque con un ritmazo trepidante, los de Vallecas hacían crítica a la Iglesia Católica con su tema «Sexo y Religión» «Lo que dice el catecismo no lo cumple ni Dios, a follar que son dos días y que nadie te reprima, rebelión contra la hipocresía»
  Isabel, al oir las notas de Ska-P que dejaban su iglesia como trapo de fregar suelos, respetuosa no dijo nada, pero sus dedos iban por libre y empezaron a percutir a ritmo el capitoné de la barra del Jaque mientras pedía el tercer«Sweet Bocas» y encendía su enésimo More filters box...
  A esto que entraba por la trasera Redford y cuando esto pasaba, las mujeres ponían tirantes a sus bragas como Fraga a sus pantalones porque iban todas al suelo, algo me decía, que no iba a ser yo quien rompiera el periodo de ayuno sexual involuntario que sufría Isabel...
  Roberto, es el carnicero de la calle Santiago y «afueraparte» de vender la mejor vaca vieja del mundo, es conocido entre las judías del Mauror y las cristianas del Realejo por su musculatura forjada a golpe de cuchillo de media luna, su rebelde pelo rubio y el calibre de su...«cinta de lomo» que le valieron el apodo de Redford, el californiano Robert Redford que os voy a contar de él que no sepáis.
  Mis temores no tardaron en confirmarse más de lo que duran en consumirse los 12,5cm del More Filters Box que acababa de encender Isa.
De inmediato se levantó atusándose su gran melena castaña a capas con ondas surferas, se retocó el contorno de los labios y me dijo:
  -Solo...
  -No se puede juzgar el pecado de la carne sin conocer al carnicero, siempre te quedaría un resquicio de duda, contigo hace tiempo que mi dudas quedaron resueltas de manera más que satisfactoria, algún día haremos un repaso -Dijo lanzándome un beso con los dedos índice y corazón antes de marcharse
  Capítulo pendiente cerrado el de Isabel la Católica, que aquella noche rompió su ayuno con un atracón y dejó a Roberto a pique de estrenar un ataúd gama estandar, que de saberlo Ataúl, sin dudarlo se lo haría llegar a su casa gratis y con los portes pagados.
  Toni dice, mientras tomamos la penúltima copa ya en soledad al filo del amanecer escuchando al gran Sinatra, que llevamos tanto tiempo vivido juntos que cuando me muera, baraja seriamente la posibilidad de solicitar la pensión de viudedad.











sábado, 11 de abril de 2020

MADRUGADAS DEL JAQUE...HAS VUELTO MELINA



  El Viernes Santo es día de ayuno y recogimiento, en el Jaque lo de recogerse lo llevamos a rajatabla, hasta que no den las claras no nos vamos, ya lo del ayuno... es voluntario, Toni tiene pagada la cuota anual de «Bula papal» y da carta libre a sus clientes de hacer con su fe y su sed lo que buenamente puedan y quieran.
  La madrugada tras el Viernes Santo, daba paso al sábado de Gloria, cuando Camilo daba los toques de contraseña en el portón trasero del Jaque y Toni le franqueaba el paso.
  Camilo era un desheredado de la vida, la oveja negra de una prestigiosa familia que seguía a ciegas el Camino Neocatecumenal, el movimiento conocido como el de los Kikos. Su padre, un militar de alto rango en Capitanía General, no dejaba a la mujer que le secaran los puntos del parto anterior, cuando la volvía a preñar de nuevo, hasta que en el onceavo hijo sufrió una hemorragia postparto que la tuvieron que recoger con papel secante y enterrarla en una damajuana, mientras al puto militar, se le pudrieron las medallas antes de entregar la cuchara.
  Camilo fue el sexto de sus once hijos y el Padre Carmona cuando le fue a echar el agua bendita en la pila bautismal, se conoce que acababa de tomar unos lingotazos de anís de más en El Sota y no tuvo otra ocurrencia que decir, que:
  -Yo te bautizo como Camilo Sexto en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...
  Camilo no era bebedor habitual hasta enviudar, cuando estaba ya doblao y decía de irse, Toni tiraba de colección y la prodigiosa voz de Camilo Sesto sonaba en el picú del Jaque con el tema “Has nacido Libre” que comienza diciendo: “Empieza a clarear, quédate un poco más”, entonces Camilo decía: cabrón ponte la espuela.
  Camilo era un perdedor, su mujer fue conocida en el barrio como “Mari  bodeguillas”, cuando entraba al Campo del Príncipe por la Calle Mondújar, era una preciosa flor de pitiminí por lo guapa y pequeñita, pero entre la primera visita a los Altramuces y la última al Faquilla, recorría todas las estaciones de penitencia, que ya sabéis no son pocas, pasaba por el Bar Las Ninfas, Los Martinetes, Los Arcos y Casa Fernando y cuando salía por la calle Panaderas de San Cecilio ya le lamían los perros el hocico y la gente le decía:
  -Mari, ¡Vas a matar a tu marío a disgustos!- Pero ella los desmentía, diciendo:
  -Tranquilos, que los cabrones resisten como leones.
  Cuando una cirrosis inmisericorde se la llevó, dicen que que murió con tanto dolor carnal como remordimientos tenía en el alma.
  Camilo Sexto dijo el día del sepelio, que «la Mari bodeguillas», había sido su primer amor y el primer error de su vida, una mancha en su cama.
  Aquella madrugada Camilo se acercó a mi rincón y me dijo:
  -Solo...
  -Yo quería mucho a mi mujer, pero últimamente cuando hacía el amor con ella, me carraspeaba la garganta al olor de sus ingles, tenía las bragas sucias y pegadas como el esparadrapo de la momia de Tutankamon.
  -Querido Camilo -le dije compungido-, si el amor se pudiera explicar con palabras, ya no sería amor, no te atormentes te invito a una copa.
  Sonaba uno de los éxitos del sublime Camilo Sesto. «El amor de mi vida» «Me duele más tu adiós que el peor castigo que me imponga Dios», el hijoputa de Toni, que no tiene otra palabra, me hizo ir a mear sin ganas, ya soy mayor para sentimentalismos de mierda, bastante tengo con los míos.
 Ella mezclaba con desgana el sabor del primer trago de su «Cosmopolitan» con el humo de la primera calada profunda de su «Rothmans King Size» recién encendido, conforme se alargaba el confinamiento sus deudas crecían como la mala hierba, su entrepierna no entendía de virus, era la boca de su hijo.
  Todos la conocíamos por Claude, nadie sabía su nombre real -era su nombre de guerra por aquella proxeneta francesa «Madame Claude», una total desconocida hasta que se estrenó en tiempos de relajación de la censura una película de su vida y milagros-, aquella madrugada, tomó su copa con una mano y su bolso y sus tacones en la otra, sus pies descalzos impidieron que me diese cuenta que se acercaba hasta que pude escuchar el fuelle de su respiración, tomó asiento entre Camilo Sexto y yo y me dijo:
  -Solo...
 -Mi vida siempre ha sido una sucesión de pasiones y escándalos, he vivido en un continuo salto de corazón en corazón y solo he conseguido decepciones, amarguras y tristes desencantos, me he acostado con tanto hombres, que a veces he temido dormirme mientras fingía los jadeos con el piloto automático puesto- Dijo aguantando entre sus labios un nuevo Rothmans King Size con el humo en vilo.
  - ¿Que piensas de las putas Solo?
 -La soberbia y la lascivia, querida Claude, son los dos peores pecados que pude cometer una mujer para esta sociedad machista que vivimos o al menos, los que menos se le perdonan, para mí una puta es una mujer honrada que te alivia de un apretón sexual a cambio de un natural pago o en el peor de los casos, una manera de cambiar el asco de la cama por una vida con un lujo más o menos aceptable.
  Eran altas horas de la madrugada cuando Claude apuraba su cuarto «Cosmopolitan», entre arrumacos, Camilo le preguntó por su verdadero nombre.
  Ella le contestó que para él, sería Melina toda la vida...
  La eterna melodía de «Has vuelto Melina» del rey de la balada romántica flotaba ensortijada por los rincones del ajedrez del Jaque,«Has vuelto Melina tus ojos reflejan el dolor y tu alma el amor» enamoraba cantando el de Alcoy

jueves, 9 de abril de 2020

MADRUGADAS DEL JAQUE...LA DECENCIA O LA CONCIENCIA DE CAYETANA "DEL" ALBA



   El Jaque es un oasis en medio de este caos social, un lugar de copas que juega un papel fundamental mitigando el dolor y la desazón de los barrios del Mauror y Realejo-San Matías en tiempos de confinamiento, Toni su camarero, algún día deberá ser condecorado con la Medalla al Mérito Social a título vital, nada de póstumo -los agradecimientos en vida, ni pollas- que decía la «pescaera» de mi abuela Encarna.
   Pero creo, que Pablo Echenique, será entrenador de taekwondo antes de que llegue ese reconocimiento, ojo, que esta reflexión no cree alarmas contra la ética y la moral entre los abogados de pobres, ni votantes del partido lila, -que tal cual- se lo soltó, con la misma boca que come fideos, Marta Flich en su mala cara, en una edición de «Roast Battle», en la que, -el inútil político impedido- y la actriz presentadora se sacudieron verbalmente de lo lindo, sin acritud alguna, eso si.
   Toni empezó a calentar la noche con el himno por excelencia a la superación física -no se a cuento de qué- puso a rodar en el picú del Jaque, un tema que se convirtió en parte de la cultura popular estadounidense, ni mas ni menos que: «Gonna fly now» ¿quien no ha visto a Rocky Balboa subir los escalones que conducen al Philadelphia Museum de tres en tres, ¿eh? Pues eso...
   Hablando de condición física, hoy ando por los suelos -que se suele decir- mis huesos ya no son lo que eran, apenas les queda tuétano y es que los años no pasan porque si, mis rodillas y la pelvis de Toni Manero, han envejecido a la par, y ni yo subo montañas, ni el le da braguetazos a Stephanie Mangano al son de «Saturday Night Fever» (Bee Gees) señalando con el dedo la bola giratoria de espejos de la disco.
   A colación de esto Toni me recuerda el paso de los años mientras me sirve el primer Four Roses y nos embarga la nostalgia, que tiempos aquellos dice...
  Recuerdo en los setenta aquellas tardes-noches de desenfreno total, aquella barra capitoné del Jaque llena de medios cubalibres y abarrotada de chicas con pantalones acampanados o minifaldas de ante marrón y botas altas, combinadas con jerséis de croché de manga ancha y cuello vuelto y nosotros, con los pantalones de La Meca de Mesones, -aquellos de 3X2- de «Tergal» con vuelta en los bajos y un «minipú» de punto que dejaba ver: media camisa por abajo y unos impresionantes cuellos de pico extremado, a lo Toni Manero, que se desparramaban casi hasta los hombros, todo ello rematado con unos zapatos de charol en dos colores: el de los zapatos y el de la cara que se te ponía a las dos de la mañana de las rozaduras en los talones. Luego llegaron los Lois, los Alton y los Lewis, la moda vaquera.
   Por aquellos tiempos andábamos «esperrillaos» y no era la primera vez que a la hora del «cambio de ambiente» en el Jaque, completábamos la «dolorosa» con fichas de aquellas de dos ranuras para hablar en las cabinas de teléfonos públicos, no dábamos a basto, se necesitaba mucha pasta, era imposible.
  A las una de la madrugada -la hora del cambio-, el Pub Jaque se transformaba, llegaba la horda canalla, la chiquillería daba paso a la jungla nocturna que se hacía dueña del lugar.
Mary Hopkin entona «Que tiempo tan feliz», «vuelve a mis recuerdos la taberna del ayer», cantaba la galesa que quedó segunda en el Festival de Eurovisión del año 70.
   Esa madrugada se dieron cita dos personajes peculiares en el patio de ajedrez, primero hizo acto de presencia Cayetana del Alba y acto seguido lo hizo Cristóbal Colón, con solo unos minutos de intervalo sonaron los aldabonazos de una y otro...
  Cayetana era la librera del barrio, una mujer tan culta como abandonada a la soberbia el alcohol y la lujuria, rozaba la cincuentena mas por abajo que por arriba y salía por las noches todo lo que los demás no podían salir, decía para justificarse, que asolearse con la primera luz blanca del alba, le proporcionaba la elastina y el colágeno necesarios, para combatir las incipientes patas de gallo que salían de las comisuras de sus ojos cuando reía a piernas abiertas, la gente estaba más que acostumbrada a verla medir las calles cuando empezaban a retirarse los murciélagos y a cantar los verderones.
  El Padre Carmona, que también se las traía, se cruzó en numerosas ocasiones con Cayetana cuando salía furtivo de la alcoba de alguna feligresa con el alzacuellos manchado de carmín de quermes, un día en secreto de confesión, hizo reproche a sus costumbres y ella le respondió:
  -No me haga reír -que tengo el labio partío padre- que a maitines, mientras yo tomo el último trago de whisky, usted está tocando a las puertas del cielo con la polla.
   - Ego te absolvo a peccatis tuis, et nomen Cayetana del Alba, in nómine Patri et filii et Spiritu Sancti -le dijo un Padre Carmona visiblemente arrinconado contra las cuerdas del cuadrilátero confesional.
   -Amén guapo – contestó ella pasándose la puntita de la lengua de una comisura a otra de sus labios como muslos.
  De este modo Cayetana Fernández de Córcova -de los Fernández de Córcova de toda la vida-, salió bautizada como Cayetana “del” Alba.
Toni, con su habitual sentido de la oportunidad, tiró de plumero y desempolvó a “Antoñita Moreno” con el tema «La duquesa Cayetana», cuando le tocan la moral gasta una leche archiducal, cantaba Antoñita...
  Cristopher era un irlandés pelirrojo pintado de pecas que levantaba el morbo y los pezones de la parroquia femenina, llevaba años afincado y recluido en un carmen señorial de la calle Plegadero Alto, donde estudiaba todo lo referente a los fenómenos seculares y no se que historias de la cultura judía, hasta que una madrugada desvelado, salió a pasear bajo las estrellas y probó las mieles del Jaque, ese gesto cambiaría su vida...
   Una vez que atraviesas el umbral del pub de los sueños, entras en bolsa, y las chicas del barrio pujaban las unas con las otras a ver quien era la primera que adivinaba el secreto mejor guardado del irlandés, -hasta donde llegaban las pecas de Christopher-
  Christopher era un tipo guapo, alto, enjuto y bien plantao, por lo que Cayetana no dejó pasar la ocasión, se levantó, sacó su pequeño espejo se retocó los labios y me dijo:
  -Solo...
  -¿A que le hago caso, a mi decencia o a mi conciencia?
  -Solo te puedo decir Cayetana, que me aburre la decencia, y las pocas veces que le he hecho caso, al día siguiente he tenido un horrible dolor de conciencia, hay en mi vida pocos remordimientos que no corran el riego de que los olvide.
  Aquella noche Cayetana contando las pecas del irlandés, se encontró sorprendida, que éste solo tenía un testículo, el otro se lo malogró un caballo de una coz siendo un adolescente en la campiña irlandesa, pero el calibre del que le quedaba hacía por los dos y cuando el pelirrojo, con sorna, hacía el gesto de soplar y se tapaba la boca, se le ponía de pie como el huevo de Colón y a Cayetana, se le marcaban sus incipientes patas de gallo con su risa de piernas abiertas.
  Toni entró en la rebotica del Jaque, la noche iba de incunables y la vieja Stylus del picú, gruñía obligada a surfear sobre el ondulado grafito de Benny Goodman «El rey del Swing», las notas de «Christopher Columbus» cerraron un Jueves Santo que ya al alba, nació muerto.





lunes, 6 de abril de 2020

MADRUGADAS DEL JAQUE...EL KARMA DE ISLERO



   Las madrugadas del domingo suelen ser intensas, procuro llegar temprano al Jaque y poner mis notas en orden a tiempo, para luego poder estar aplicado y ojo avizor a cualquier movimiento que se produzca por liviano y sutil que parezca, aquella noche cuando llegué aún no había nadie en el pub, Toni el camarero, arriaba la bandera farpada de doble punta arlequinada con el Rey central, símbolo del Jaque, a la mitad y le colocaba un crespón negro, eso sucedía en muy contadas ocasiones, la última -creo recordar- tras la muerte accidental del gran Kobe Bryant del que Toni era ferviente seguidor.
   Con rostro cerúleo y ojos acristalados, me comunicó la muerte de Aute, no daba crédito y enseguida me vino a la mente el maldito coronavirus, Aute había sufrido varios reveses de salud en los últimos años por lo que era, patológicamente hablando, un blanco fácil para el bicho, aunque parece ser que las causas han sido otras, ha cambiado el escenario pero ha sido su último concierto.
   Vaya nuestro dolor por delante por tan sensible perdida de un tipo que cantaba de fábula, porque él mismo, era una fábula.
  Suena solemne en el silencio del Jaque «Queda la música» «Esos rostros ya no llevan nuestros nombres » recita cantando el gran Aute...
   Toni me ha dicho que hoy ha quedado en venir una amiga suya de tiempo atrás, las amigas «de tiempos atrás» de Toni, suelen dar un juego tremendo, me ha metido el veneno en el cuerpo y estoy loco por conocerla, no todos los días llega alguien nuevo, las figuras del ajedrez están ya muy manidas, las madrugadas necesitan de aires limpios que den vida al pub de los sueños.
   Karma era una polvorilla de mujer, una persona de gran vivacidad, deslenguada y espontánea, vestía look «Grunge», unos pantalones vaqueros rotos, una camiseta de no se que banda musical, una chaqueta vaquera y unas botas negras con suela anti humedad «Dr.Martens» a lo que sumaba una bonita cara de porcelana -aunque sus ojos eran dos puñaladas en un tomate- bajo una magnífica mata de pelo liso negro peinada a lo «Hime» que le daba cierto aire japones, a la «subcultura Lolita» concretamente, de la que era fiel seguidora.
   Sin duda, quería aparentar menos años de los que manejaba, aún así, el saldo a mi favor era de al menos dieciocho tacos de almanaque pegados a un cartón, como aquellos que para Navidad regalaba Rosillo el de la imprenta de la calle Calderería Vieja.
   Karma en realidad era Carmela, limpiaba la iglesia de Santo Domingo cuando acababan los actos que cada día se dedicaban a la feligresía, el Padre Carmona le atribuía una de las leyes cósmicas del Karma «cada cual atrae a su igual» por las juntas que manejaba y la bautizó de esa guisa.
  A un gesto del buen Toni -tras el saludo de rigor- se colocó a mi lado, pidió un «Iris Car Bom», un combinado compuesto de absenta, brandy, vodka, ginebra y licor de mora que o gastas cuidado y lo bebes pausadamente o te funde los empastes, dio un trago y me dijo:
  -Hola, soy Karma y tú, supongo que eres Solo, el cronista oficial del Jaque, verdad? Siento no poder besarte pero el estado de alarma no lo permite, no se que vamos a hacer para follar porque si no se suda no es un buen polvo -dijo a carcajadas como carta de presentación...
   Maldecía una vez más el puñetero estado de alarma y le contesté:
   -Encantado, pero un cronista suele vender lo que escribe, lo mío es un vicio como otro cualquiera, con la diferencia de que este me está costando el hígado.
   A la segunda copa, Karma hacía gala de albergar la inteligencia justa para pasar el día, su cenicero de Cinzano ya lucía un buen colmo de colillas manchadas de carmín y hablaba gilipolleces en procesión, una detrás de otra.
   - Sabes Solo? La primera vez que me hablaron de fornicar creí que me iban a hacer una tarjeta de crédito -volvió a reír
   -Que te trae por aquí a estas horas de la madrugada-dije por decir...
   -Vengo para que tengáis la oportunidad de ver de cerca una tía buena, ya no soy una chiquilla pero tengo carbón en mi interior para mantener viva esta brasa muchos años -dijo a la vez que colocaba su caliente entrepierna sobre mi rodilla.
   La mirada de Karma me confundía como la noche a Dinio, no podía ser, la fosa abisal de Las Marianas era un corte banal entre ella y este humilde escritor, salvo en mi época adolescente de «picahigos», nunca me han atraído las mujeres fáciles y aunque hace tanto que no mantengo relaciones sexuales que a mi último espermatozoide le ha salido un diente, Karma no acababa de convencerme.
   Apuré de un trago la copa como coartada para requerir la presencia de Toni, le hice dos gestos claros y concisos, el primero lo entendió de mil maravillas y me llenó el tercer Four Roses de la madrugada, el segundo lo interpretó -hablando en plata- como le salió de la polla, yo le quise decir:  Aparta de mí este cáliz -por aquello de que estamos en Semana Santa- y él respondió como siempre suele hacer, más vale un picú que mil palabras...
   Saltaban al aire las notas de «Anda» y Aute decía:
   «Deja que descubra los montes de tu mapa, la cocupiscencia secreta de tu alma y ven a mis brazos...», es queeee, vamosssss.
   Juan Islero fue el que cerró el cartel aquella madrugada y lo de cartel no es puro capricho...
   Juan era un matarife asalariado del Matadero Municipal junto a la antigua fábrica de gas, un tipo, que enseguida se echaba palante, con cara de bulldozer, tenía malaleche envasada para consumo propio, un amargado, al que la mujer abandonó después de años y años de cuernos consentidos -los que más hieren- que lo transformaron en un Miura, era de tez negruzca, entrepelado y bragado, un remake del toro que mató a Manolete en la plaza de Santa Margarita de Linares y claro...el Padre Carmona conocedor de su encabronada vida a través del Santo Sacramento de la Confesión que administraba a su mujer, cambió la espada por el estoque de matar entrando al degüello y le puso de mote Islero el nombre de aquél fatídico toro que mató a Manolete, estos dominicos...
   Aquella madrugada Islero, en desagravio a su tatarabuelo de Linares, me salvó la vida en el coso del Jaque arramblando con Carmela, que de buen seguro, puso el Karma a su vida.
   No es cierto que no haya Semana Santa, es que las procesiones este año van por dentro, dijo Toni mientras tomábamos la espuela a media luz brindando por otro grande que nos deja.
   A un puntito de gas, el picú iba repartiendo por cada rincón inerte del Jaque la voz sin dueño de nuestro querido Aute con uno de sus mejores temas «Sin tu latido»
Ay, amor mío,
qué terriblemente absurdo
es estar vivo
sin el alma de tu cuerpo,
sin tu latido.
DEP







sábado, 4 de abril de 2020

MADRUGADAS DEL JAQUE...TÓCALA OTRA VEZ CHOPIN



   El Jaque me da la oportunidad de escribir lo que quiero sin tener que justificar lo que digo, con mis personajes, me reservo la facultad de mostrar el bien y el mal de la forma y manera que crea conveniente, es prerrogativa del autor y como autor, solo tengo una responsabilidad: narrar lo mejor que se las historias, luego, el lector aprobará o condenará el resultado, pero nunca al autor.
   Puedo escribir sobre putas y chulos, estafadores, violadores asesinos o drogadictas y mafiosos, acaso lo que haga o piense un personaje es reflejo de su autor? Yo solo recojo historias, soy un cantor de lo cotidiano que ya es demasiado ser, sobre todo, teniendo tan pocas armas como son un bolígrafo y un puñado de servilletas.
   Y no olvidéis, solo el que escribe puede llevar la realidad a la ficción o todo lo contrario
   Son la diez de la noche, la madrugada del viernes decimonoveno día de confinamiento se acerca, mi fiel Toni, el camarero del Jaque, moldea su cabello con una lágrima de «Gel-Gomina Wax Coco» para controlar sus rebeldes rizos plateados, se abrocha el chaleco de solapas de raso negro, los últimos botones de su camisa «Brighton Sols» y se ajusta la pajarita «diamond» fucsia, se abre la sesión...
   Suena «Bienvenidos» y canta «Mike Ríos, el Rey del Twist»
  Aquella madrugada, sonaron los golpes del aldabón sobre el portón trasero del Jaque con una cadencia rotunda y tardía, parecían los mazazos que golpean el ronco tambor que acompaña en procesión al más bello cristo crucificado andaluz, el del Silencio de Granada, del maestro Mena.
  Toni el camarero, antes de comprobar quien era el dueño del siniestro son, me miró entre los azulados hilos de humo que desprendía el Winston decomisado que se consumía colgando de la comisura de sus labios.
   Mientras Toni recobraba el aliento tras la sorpresa y apestillaba el viejo portón, hacía entrada al ajedrez un tipejo enjuto bajo un sombrero «fedora», un par de clavículas que arrastraban un montón de huesos forrados por una vieja y descolorida gabardina de aquellas que usaban las tropas de Garibaldi.
   El tipo en cuestión con las manos dentro de los bolsillos, se dirigía hacia mi sin ningún género de dudas, y el muy cabrón de Toni no aparecía por el lobby que da acceso a la parte trasera de la barra, yo estaba ya en estado de guardia dispuesto a repeler un más que posible ataque, dentro de las pocas posibilidades que me quedan de poder repeler ataque alguno...
   De repente, empezaron a sonar los compases de «Nocturnos, Op.9» las corcheas del segundo nocturno, el más famoso, de los creados por el gran maestro al piano Chopin flotaban en un aire que se podía cortar...
   El tipejo en cuestión, se detuvo empañando con su aliento los cristales de mis gafas de cerca que subían y bajaban sujetas por mis orejas al compás de mis pobres latidos, levantó con el dedo índice el ala de su sombrero «fedora», el criminal Clyde Barrow, usaba fedoras de distintos tonos que su compañera Bonnie escogía para cada ocasión...
   Que me aspen, me dije con los ojos como dos platos hondos, el maldito «Jack Skeleton» era ni mas ni menos que mi querido Chopin...
  Chopin, en realidad, era Filiberto Rodrínguez Alcosta un lejano y apartado descendiente de una familia de rancio abolengo, (los Rodringuez Alcosta de toda la vida), que tenían un palacete en la Calle Niños del Rollo, en el culmen de la colina del Mauror, muy próxima a la Puerta del Sol.
   Caían las hojas del almanaque del año 70, cuando un jovenzuelo de  apenas veinte primaveras recién salido del conservatorio donde cursó estudios de Piano y Fundamentos de Composición Acústica, se presentó una madrugada a un Jaque que hacía pocas semanas que había inaugurado sus ajedrezadas instalaciones y se ofreció para amenizar las madrugadas al son de su piano, desde entonces hasta finales de los 90, Chopin fue compañero de fatigas en el Templo del Mauror, todavía lo puedo ver cantando Casablanca con los labios de una fulana en la boca, acariciando el piano con un cigarrillo entre los dedos de una mano mientras la otra hurgaba la bisectríz de la dama, entonces el Jaque no tenía calefacción, la temperatura la marcaba el piano de Chopin...
   La voz de Dooley Wilson interpretaba «As Time Goes By» una canción que fue llevada más tarde, en el año 42, a la película Casablanca para una de las escenas más recordadas de la historia del cine, hoy 80 años después endulzaba el aire del Jaque.
   -Que vas tomar viejo truhán- le preguntó Toni
   - Ponte un «Tendido 8» de aquellos que me preparabas con tu infinita maestría.
   Tendido 8, era conocido en el coso de la «Monumental de Frascuelo» como un sector en el que daba el sol de macetilla al inicio de la fiesta, para alcanzar la sombra conforme discurría la faena, osea un «Sol y Sombra»
  Cuando se quitó el sombrero pude apreciar un rostro que era un deshecho orgánico, amoratao color cecina, Filiberto dio un largo trago ayudándose de ambas manos para poder desplazar la copa hasta su boca sin derramar el liquido, presa de unos horribles temblores que a medida que bebía iban desapareciendo.
  -No cambias Solo, sigues siendo el mismo salvo que has recogido todos los kilos que yo me he ido dejando en el camino- Me dijo riendo
  - Siempre has sido un tipo asquerosamente listo -continuó diciendo- se que huelo a cadáver desde Pamplona, tomo pastillas hasta para cuando me da un brote de felicidad, mi cuerpo no está acostumbrado a ella y me provoca comezón, Solo, busco la muerte pero ella se ríe de mi y no viene, dame un consejo para encontrarla.
  -Hace tiempo que no doy consejos amigo Chopin, sólo si puedo, doy consuelos- Le dije un tanto aturullado por sus palabras
  -Pero mi buen amigo Chopin, no te afanes en buscar la muerte porque la vida te llevará derecho a ella...acabé diciéndole.
  La siguiente vez que supe de él, fue una noche cruda que me dirigía al Jaque por la calle Jarrería, el viento levantó las hojas de un periódico meado por los perros quedando abierto en la página de las esquelas, en la más pequeña de ellas se podía leer:
«Rogad a Dios en caridad por el alma del señor»
D. Filiberto Rodrínguez Alcosta alias «Chopin»
(Maestro al piano)
Que falleció en el día de ayer, confortado con los auxilios espirituales
Las Hermanas de la Caridad de Granada le invitan a participar de tan sensible pérdida
   Chopin no encontraba la muerte porque nunca buscó en su interior, la llevaba dentro, el Delirium tremens era su compañero de viaje, cuentan que su última voluntad, fue que en su epitafio rezara la frase «Murió vivo» y que tiraran la corona hacia atrás a ver quien era el siguiente...
   Aquella madrugada, el cierre fue un mar de lágrimas al brindar por Chopin, sonaban los compases de «Piano Man» al piano y la armónica Billy Joel, «Hay un anciano sentado cerca de mi haciéndole el amor a su Gin-tonic, toca otra vez viejo perdedor, haces que me sienta bien», cantaba...